TOULOUSE
Nathalie e Yves están ocupados preparando una cena de reencuentro con Pierre, el mejor amigo de este último. Hace ya diez años que los dos hombres no se ven. Durante la velada, surgirán numerosas preguntas que, en ocasiones, encontrarán respuestas sorprendentes:
¿Hay que presentar a tu mejor amigo a la mujer a la que amas? ¿Hay que cenar todos los jueves por la noche con Bernard y Nicole? ¿Los pobres se quieren más tiempo que los ricos? ¿Se puede elegir a tu sucesor cuando dejas a tu mujer? ¿Es un escritor necesariamente más divertido que un agente de seguros? ¿Hay que romper antes o después del postre?
El escenario está planteado, el tono humorístico se adivina entre líneas, la comedia se va definiendo y el triángulo amoroso se cuela en la narración. En cuanto a las respuestas a estas famosas preguntas, se desvelan en el corazón de una historia sutilmente construida, que va de sorpresa en sorpresa.
La trama va entretejiendo sus hilos antes de desplegar los giros argumentales durante casi una hora y media. Los diálogos son ágiles, mordaces y con ese toque de burla jubilosa. Con un ritmo trepidante y sin momentos de respiro, el reencuentro de la obra dice mucho más de lo que parece. Se desarrolla entonces una deliciosa comedia en la que el amor, la pareja, la rutina, la amistad y el ego chocan entre sí y dan que pensar.