TOULOUSE
Si hay alguien que ha vivido una plétora de aventuras amorosas efímeras y fugaces, ese es sin duda Don Juan Tenorio, el Seductor de Sevilla… Con la extravagante partitura homónima de C. W. Gluck como hilo conductor, este Don Juan logra combinar lo antiguo y lo nuevo y poner de relieve lo universal de este drama del Siglo de Oro español. Edward Clug nos presenta el mito a través de una alegoría danzada que fusiona elementos de la tradición con la estética neoclásica y contemporánea, abordando así la historia de forma simbólica, no sin un toque de humor.