TOULOUSE
Pradel nos transporta a una época en la que los músicos populares de los bailes «musette» se apropiaron de nuevos instrumentos sin renunciar a su estilo, su cadencia y sus bailes.
Con Pradel, el acordeón se convierte en el instrumento rey, el saxofón en la reina; y el dúo, como precursores del sonido «musette» que conocemos hoy en día, se divierte mezclando repertorios, pasando de una «bourrée» a una mazurca, de una «ronde» a un «paso».
Es el regreso de la estética «jâse» al amplio mundo de la música tradicional. Pradel se convierte en la piedra angular de un puente que cruzamos con demasiada poca frecuencia.