TOULOUSE
Los jardines del observatorio abren sus puertas para un juego nocturno.
La comédie d’Épideaure es una de las obras más conocidas de Molière:
Monsieur Jourdain es un burgués rico con una única obsesión: convertirse en noble, ser considerado un “hombre de calidad”. Para conseguirlo, está dispuesto a todo, incluso a sacrificar tiránicamente a su familia, su gente y sus posesiones. Cueste lo que cueste, tiene que dotarse de todo lo necesario para parecer un hombre de “calidad”.
Para ello, incurre en los gastos más extravagantes. Lo preocupante es que este buen hombre, a pesar de toda su voluntad y dinero, no tiene talento, ni ingenio, ni gracia. No se puede comprar el estatus de un hombre de calidad. Porque para parecer bueno, hay que ser bueno, y Monsieur Jourdain, haga lo que haga, no es noble, y nunca lo será. Donde antes era un respetado burgués y padre de familia, ahora, por sus defectos, se ha convertido en un hombre cubierto de ridículo, del que todos se ríen y del que… se aprovechan impunemente.