TOULOUSE
En La Marsa, en Túnez, Florent Marchet compone canciones bañadas de luz, alimentadas por un nuevo ritmo de vida.
A pesar de abordar temas contemporáneos como la pérdida de estatus social, la masculinidad, la frágil adolescencia y el paso del tiempo, el álbum se aleja del desencanto. Persiste una especie de calidez, un deseo de movimiento, de risa y de amor en un mundo inestable. Más narrador que cantante, Florent Marchet no cuenta su historia, sino la de los demás, y afirma, con «Mobil Home», una libertad artística nómada.
Este disco da continuidad a una carrera forjada por el cambio y la experimentación, marcada por colaboraciones y formatos variados junto a, entre otros, Philippe Katerine, Jane Birkin, Calogero o Bernard Lavilliers.