TOULOUSE
La edad de oro de los castrados, depositarios de una técnica de canto sobrenatural, llegó a su fin en los albores del siglo XIX. El último gran castrato que brilló en el escenario operístico fue Giovanni Battista Velluti (1780-1861). Por la riqueza de sus adornos y la fuerza expresiva de su canto, Velluti dejó su impronta en la transición del Bel Canto barroco al romántico. Rossini, Meyerbeer y los últimos representantes de la escuela napolitana compusieron para él óperas grandiosas.
El gran contratenor hispano-argentino Franco Fagioli le invita a redescubrir a este divo mítico y su repertorio: su voz excepcional hará revivir el arte de Velluti y el esplendor de esta época pasada.