TOULOUSE
Pequeña, sin duda, pero con una voz tan potente y un timbre tan característico que no podía sino fascinar a sus oyentes. La época de Piaf es la de la canción callejera, seguida de contratos en los cabarets para quienes tienen suerte. Y se necesita mucha suerte cuando, como Edith Gassion, se nace en la miseria, con unos padres a los que aquí calificaremos de negligentes para evitar la larga letanía de sus actos de maltrato.
Al llegar el éxito, Piaf retoma las riendas de su destino. Pero seguirá siendo toda su vida un «alma herida», llevando una vida disoluta que la conducirá a una muerte prematura a los 47 años. De ella nos quedan temas inolvidables que forman parte de nuestro patrimonio.
Estas canciones populares se asocian inevitablemente, en nuestro inconsciente colectivo, con el acordeón, ese «piano con tirantes» tan utilizado por los cantantes callejeros, y para nosotros era obvio incluir este instrumento en nuestro homenaje a Piaf.
Esta «hija del espectáculo» es una artista completa, y nuestros amigos del VM Ballet han querido unirse a nosotros. Un espectáculo integral, pues, durante el cual podréis sumergiros en el universo de esta artista excepcional.