TOULOUSE
A caballo entre la confesión íntima y el manifiesto pop, Kalika afirma aquí su singularidad: una princesa desencantada, una Lady Gaga con aires gitanos que pareciera haberse cruzado con Alice Glass (Crystal Castles) y Catherine Ringer.
Con más de 200 conciertos a sus espaldas durante la gira de su primer álbum, Kalika ha hecho del escenario su verdadero terreno de expresión, aquel en el que su naturaleza, por muy reservada que sea, se desata.