TOULOUSE
Una frase larga, de aire épico, para hablar de lo cotidiano, de la existencia, de la violencia, de la exclusión. Porque, aunque la historia de la vida sea siempre la misma, a menudo injusta, hay que volver a contarla, una y otra vez.
Un actor. Un texto. Un espacio. Y un vibrante testimonio de Koltès para los vivos. ¡Los vivos heridos, fanfarrones, bandidos, pero tan a menudo señores! Es allí, en un andén de metro de ambiente fantasmal, oscuro y salpicado de sombras, donde todo se desarrolla y se expresa. Ya conocemos el apego de Matthieu Cruciani por la música en sus puestas en escena. Aquí es Carla Pallone, del grupo Mansfield.TYA, quien hace que este canto a la vida sea aún más profundo, brutal como la propia vida. Compositora también para el cine, sabe captar ese canto único de la ciudad que recorre la noche. ¿Y quién mejor que Jean-Christophe Folly para interpretar con su locura vital este poema de luz? Un discurso combativo, físico, irresistible, que golpea nuestro cuerpo y sus fisuras. El actor nos hipnotiza y nos habla, nos sigue hablando, y nosotros le seguimos en su huida, buscando razones para esperar con él en esta humanidad frágil, orgullosa incluso en la caída.