TOULOUSE
¿Una niña pequeña que ya tiene canas? Es comprensible que Lucy, que oye con frecuencia el rugido de los aviones sobre su cabeza desde su casa en la pequeña isla del archipiélago de las Scilly, al sur de Inglaterra, se sienta así. Mientras Europa está sumida en el caos y la destrucción, sacudida por la Primera Guerra Mundial, Lucy, por su parte, está cautiva en su propia habitación. Y es que, desde un desafortunado accidente del que nadie sabe nada ni quiere contárselo, Lucy tiene visiones: a veces se le aparece un cuarteto musical en la playa, otras veces un soldado alemán que hace trucos de magia y, sobre todo, Milly, una niña con un gran talento para los caballos y el piano, que se convertirá en la mejor amiga (¡imaginaria, pero amiga al fin y al cabo!) de Lucy.
Pero en el minúsculo pueblo de una minúscula isla, todo acaba saliendo a la luz y, en 1915, a una niña que habla con el viento se la señala con el dedo. Su padre, preocupado por la reputación de su familia, le prohíbe entonces ir al colegio, relacionarse con otros niños… ¡en definitiva, vivir como una niña de su edad! Pero hace falta mucho más para desanimar a Lucy y a su inseparable Milly, que tienen más de un as en la manga: se escaparán de casa y descubrirán un misterioso baúl en la casa familiar, que esconde un secreto desconcertante…
Con una gran riqueza visual y temática, la película nos toma de la mano —como Milly toma la de Lucy— con una calidez reconfortante y nos arrastra a una delicada y magnífica aventura. A lo largo de la historia se va perfilando con toda tranquilidad un desenlace maravillosamente llevado y inesperado, que nos deja boquiabiertos como pocas veces: ¡tienes que venir a vivirlo por ti mismo!