TOULOUSE
Nos da miedo el encuentro de la encantadora Caperucita Roja con el gran lobo feroz porque, aunque nunca la hayamos leído, intuimos que esta historia acabará mal. Aunque eso depende de las versiones. La que popularizó el famoso hombre de letras del Gran Siglo, Charles Perrault, tiene un final triste: Caperucita Roja se desvió de su camino y el lobo se la comió. En resumen, niñas, ¡no desobedecéis! Y todo saldrá bien.
En cambio, la versión de los narradores románticos alemanes Jacob y Wilhelm Grimm, transcrita a principios del siglo XIX, tiene un final feliz, ya que, como un deus ex machina, un cazador abre el vientre del lobo saciado y dormido y libera a Caperucita Roja y a su abuela. El lobo malo incluso es castigado y muere. ¡Todo está bien cuando acaba bien!