TOULOUSE
La historia, que transcurre en un mundo que no es ni cristiano ni pagano, pero en el que todas las creencias empíricas hacen caso omiso de la moral y la ética, y mucho menos del sentido común, sumerge al mundo en un reinado de histeria, locura y sangre. La picardía, la calumnia y la felonía no son más que pobres artificios teatrales comparados con el desconcertante estancamiento que arrastra este mundo. Un mundo que, por descuido, no ha madurado, y que sigue buscando su madurez, en camino, esperemos, hacia su humanidad. » – Dieudonné Niangouna