TOULOUSE
Guiado por la dulce Constance, se enfrenta a Milady, una agente secreta tan seductora como temible. Tres destinos femeninos se entrelazan: una reina amenazada, una amante en peligro y una criminal sedienta de venganza. ¿Qué será de cada una de ellas?
Publicada por entregas en 1844, *Los tres mosqueteros*, de Alejandro Dumas, se convirtió de inmediato en un fenómeno mundial, llevando a la cima el lema «Todos para uno, uno para todos». Adaptar esta obra maestra al ballet: el reto sedujo a Benjamin Pech, que firma aquí su primera creación para la Ópera Nacional del Capitole. Antiguo bailarín estrella de la Ópera de París y actual director adjunto del Ballet de la Ópera de Roma, el coreógrafo apuesta por una escritura en la que el vocabulario académico se convierte en un vector contemporáneo de la emoción. Demuestra que la pureza de un lenguaje clásico modernizado puede traspasar las épocas. Con «Los tres mosqueteros», se adentra en un ballet narrativo a su medida: una galería de personajes pintorescos en la que cada intérprete se convierte en actor. Porque eso es lo que le anima: la teatralidad de la danza, lo novelesco del gesto.