TOULOUSE
En este país, aún sin tradición coreográfica alguna, el mecenas Lincoln Kirstein le brindó la oportunidad de renovar la danza clásica, que en la vieja Europa se veía enredada en un legado secular. Su colaboración dará lugar a la creación de una de las compañías de danza más prestigiosas del mundo, el New York City Ballet.
El abandono de la narración dramática, la prioridad otorgada al elemento de la danza, la eliminación de decorados invasivos y trajes recargados en favor de una iluminación cuidada y un vestuario sencillo que realza las líneas, la distorsión del vocabulario clásico: aportaciones decisivas de Balanchine al arte coreográfico del siglo XX.
Sin duda, es en estos Cuatro temperamentos, creados sobre una partitura encargada expresamente al gran compositor alemán Paul Hindemith, donde la estética neoclásica de Balanchine alcanza su máxima plenitud. Al ritmo de los temperamentos —melancólico, sanguíneo, flemático y colérico—, sin ningún tipo de escenografía y con ropa de trabajo, los bailarines consiguen «que se vea la música y se escuche la danza», según el principio tan querido por Mister B.
Peter Martins, bailarín principal del NYCB durante muchos años, asumió la dirección de la compañía en 1990. Como digno alumno y discípulo de Balanchine, con *Fearful Symmetries* se ha esforzado especialmente por hacer visible la formidable y compleja partitura del minimalista John Adams. ¡El éxito es magistral! En una gama de tonos rojos, asistimos efectivamente a unas «simetrías aterradoras», simetrías que vuelven loco. Compuesto por una trepidante sucesión de conjuntos, pas de deux y solos, el ballet alterna pasajes de una rapidez fulgurante, que ponen de relieve el virtuosismo técnico y la musicalidad de los bailarines, con momentos de respiro que nos revelan la belleza de los cuerpos y las figuras.
Estas dos fascinantes partituras serán interpretadas por la Orquesta Nacional del Capitole, dirigida por el director alemán Michael Balke.