TOULOUSE
¿Qué riesgo puede haber en formar un coro amateur para preparar un gran concierto? A priori, ninguno: es una ocasión estupenda y alegre para revivir canciones tradicionales y compartir su cultura… ¡siempre y cuando la directora del coro no forme parte de un proyecto cultural europeo con fines mucho más ambiciosos! Es este cambio, sutil y progresivo, lo que intriga a Gabriel Sparti, que opta por un teatro musical al estilo de Christoph Marthaler. Desde la feliz despreocupación hasta el autoritarismo, el director se inspira en auténticos casos de apropiación indebida que transformaron el folclore en propaganda fascista. Una obra tan divertida como aterradora sobre las amenazas que se ciernen a nuestro alrededor.