TOULOUSE
Christian es sordo. Es hermano del director (a quien a veces interpreta).
Se expresa en lengua de signos, acompañado en el escenario por la voz de su intérprete (en esta ocasión, su traductora de lengua de signos francesa).
Al contarse a sí mismo —sus luchas cotidianas entretejidas de alegrías y penas—, también narra la historia, las particularidades y las luchas de su comunidad y de su lengua.
Bajo las palabras dibujadas en el vacío, en la vibración del cuerpo de Christian —personaje principal constantemente «frenado» por las circunstancias—, la inexorable alegría de vivir y la irreprimible necesidad de comunicarse de Christian, su intérprete.