TOULOUSE
En la encrucijada entre el teatro de marionetas, la poesía y la instalación plástica, MURAILLE es una actuación íntima y visceral, en la que Louis Ponsolle repasa su etapa adolescente, en la que se entrecruzan psiquiatras infantiles con tacones de aguja, adolescentes que sufren y fantasmas de punks con perros.
Acompañado en el escenario por Constant Fossard, presta su voz a enfermeras, psiquiatras y amigas en un teatro mental donde se entremezclan reconstrucciones, proyecciones, recuerdos y ensoñaciones: las humillaciones del instituto, la violencia del bachillerato, las fiestas clandestinas en el bosque y ese punto de inflexión en el que la realidad se tambalea.
A través de su relato personal, traza el retrato de una generación ansiosa y en busca de sentido. Se tratará tanto de hablar de la salud mental de los jóvenes como de explorar la creatividad como vector de autoconservación. Concebida como un remanso poético, una cabaña para pensar y curar nuestras heridas, MURAILLE transforma la experiencia de la marginalidad en una materia teatral luminosa.