TOULOUSE
Con Desmemoria, Pierre-Elie de Pibrac se adentra en la historia social e íntima de Cuba, moldeada durante siglos por la industria azucarera. Entre 2016 y 2017, el fotógrafo pasó ocho meses en la isla, conociendo a los azucareros, trabajadores del azúcar que se han visto afectados por el declive económico y el cierre masivo de las fábricas azucareras cubanas.
A través de retratos, escenas de vida e imágenes más alegóricas, documenta las huellas humanas de un mundo que desaparece. Realizadas principalmente con una cámara de visión directa, sus obras establecen un diálogo sensible con sus sujetos, revelando vidas marcadas por la memoria, la expectación y la precariedad.
Una segunda exposición de la obra de este fotógrafo se presenta en el Chateau d’Eau.