TOULOUSE
Lejos del gran fresco burlesco de *El Suicidado*, hemos optado por una dramaturgia fragmentada, inspirándonos en algunas plumas brillantes de la literatura contemporánea.
En una atmósfera etérea, llena de claroscuros, unos seres salidos de la sombra se entrecruzan unos con otros en una serie de «atajos», donde afloran nuestros abismos: ¿cómo nos encontramos?, ¿cómo nos deseamos?, ¿cómo nos amamos?, ¿cómo nos compenetramos?, ¿cómo nos perdemos, cómo nos desgarramos, cómo nos aferramos, nos hacemos pagar, nos destruimos, nos mordemos, nos olvidamos, recordamos, nos reconocemos, nos realizamos, nos…, nos…, nos… y nos…
A veces nos reímos, sin duda nos conmueve este juego de masacre a pequeña escala, nos horrorizan esos momentos de cambio en los que el ser humano pierde el rumbo.
Por suerte, todo es de mentira. Bueno, de verdad, pero parece mentira… o al revés… ¡estamos en el teatro, al fin y al cabo!
Hemos metido rock entre cada escena porque… ¡porque sí! »