TOULOUSE
Por mucho que las bromas y la ligereza hayan forjado siempre su relación padre-hija, eso no les impide abordar temas existenciales. Entre ellos, el profundo temor de la artista a ver desaparecer a su padre. Un tema que Stéphanie Aflalo alimenta tanto con sus referencias filosóficas como con su propio vínculo con el teatro, en el seno de una propuesta minimalista que juega con el desfase entre la forma y el fondo. Respondiendo, a través de una sencilla pantalla plana, a los vídeos de su padre grabados con una videocámara, la artista comparte esta intimidad filial con pudor y ironía. Ante esta fatalidad que nos concierne a todos, «Todo debe desaparecer» es un intento, insignificante y obstinado, de domar lo imposible.