TOULOUSE
En «Transfiguration», su obra emblemática que lleva representando por todo el mundo desde 1998, evoca la incapacidad de un artista para dar vida a su obra. En un gesto desesperado, se cubre de pintura de arcilla para convertirse en una escultura viviente. Al construirse, capa a capa, otro rostro, se transforma ante nuestros ojos. A la vez inquietante y profundamente conmovedora, esta performance plástica da un giro espectacular a la existencia de un personaje, en un principio un oficinista sin historia, que se convierte en un hombre bestial en una búsqueda desesperada de su verdadera naturaleza. «Transfiguration» o el arte absoluto de la metamorfosis.