TOULOUSE
El quinteto en la mayor de Franz Schubert es, sin duda, uno de los «éxitos» imprescindibles del compositor. Su apodo proviene del cuarto movimiento de la obra, un «Tema y variaciones» en el que el compositor cita uno de sus propios lieder titulado «La trucha». Obra maestra de la música de cámara romántica, esta pieza, que nos transporta a ambientes campestres, embriagadores, a veces profundos e incluso atormentados, es también un auténtico viaje al interior del alma del artista.
Contemporánea de su homólogo austriaco, Louise Farrenc fue una de las grandes pianistas de su época. Estudió y posteriormente impartió clases en el Conservatorio de París. Su magnífico segundo quinteto con piano, con sus giros vertiginosos, entre la seriedad y la pasión, merecía sin duda alguna ser homenajeado por primera vez en una temporada de «Les Clefs de Saint-Pierre».