TOULOUSE
Los acontecimientos se suceden hasta el delirio, ¡para nuestro deleite! Cada vez que suena el timbre, todo cambia… ¿Será el destino? Imprevisible, divertido y trepidante, el público ríe a carcajadas, se sobresalta, participa y, sobre todo, se convierte en cómplice de este puto cuento de hadas.